Lars Kepler: «Los servicios secretos suecos son muy poco impresionantes»

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El cazador es la sexta entrega de Lars Kepler, matrimonio forjado en la «novela negra

Lars por Stieg Larson, autor de la trilogía «Millenium», y Kepler en homenaje al astrónomo alemán del siglo XVI. Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho comparten el amor y la literatura. Hasta 2008, cuando debutaron en la novela negra con «El hipnotista», habían firmado por separado narrativa infantil, novela histórica y piezas teatrales. Desde entonces llevan vendidos once millones de ejemplares en cuarenta países. El éxito de «El hipnotista», primer título de los protagonizados por el problemático policía Joona Linna y la bella –y no menos problemática– Sega Bauer, fue la pista de lanzamiento para un ciclo que va por su sexta entrega, «El cazador» (Roja y negra).

«Al principio teníamos serias dudas, pero pronto descubrimos que escribir juntos es divertido y, sobre todo, creativo. Intercambiamos los textos y al final todo cuadra». En el género negro, a diferencia de la vida, la trama siempre culmina con una respuesta: «Es lo mejor de novelar: pasas del caos al orden, algo que no acostumbra a ocurrir en la vida real: eso nos tranquiliza después de habernos empapado de atestados policiales y un montón de informes forenses… Toda esa información ha nutrido nuestras novelas».

Criminalidad variada

El repertorio de la criminalidad es muy variado, aunque en todos los casos aparece la soledad y la nula capacidad de afecto: «Si un asesino te provoca pesadillas, es que tienes una buena novela. Nos interesa averiguar los mecanismos mentales del acto criminal y no quedarnos con la caricatura del monstruo», señalan. «El cazador» va de un asesino itinerante que pone en jaque a los servicios secretos: el asesinato del ministro de Asuntos Exteriores es el primero de una serie que seguirá el guion de una canción que habla de «diez conejitos». La cadencia infantil de la letra se irá haciendo insoportable y siniestra. Una de las características de Lars Kepler es el detallismo de los escenarios. En «El hipnotista» la acción transcurría «en nuestra propia casa», cuentan: «Le pusimos tanto realismo que se nos hizo odioso continuar viviendo allí y al final cambiamos de domicilio: cada noche me levantaba para comprobar si había cerrado bien la puerta. De ahí que en esta novela nos hayamos inspirado en la casa del vecino…», bromea Alexandra.

En «El cazador», los servic ios secretos quedan en entredicho. «Su tarea principal consiste en asustar a los políticos, no les importa que no haya terroristas y venden sus operaciones como un éxito… La gente se asustaría de verdad si supiera lo poco que saben los servicios secretos», afirma Saga Bauer. «Los servicios secretos suecos son muy poco impresionantes», dicen los autores.

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http://www.abc.es/cultura/libros/abci-servicios-secretos-suecos-poco-impresionantes-201803270121_noticia.html

 

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