Laura Alcoba: «Aún me quedan muchos cabos sueltos de este país»

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Presenta la novela «La danza de la araña», que cierra una trilogía sobre la infancia y el exilio.    

Hace diez años, se publicaba en la Argentina La casa de los conejos, la primera novela de Laura Alcoba, escritora, profesora universitaria y traductora argentina que reside en Francia desde que era una niña, a fines de los años 70. Publicada originalmente en francés, tomaba como punto de apoyo un hecho real: sus memorias de la niñez junto a su madre, militante política, en una casa de La Plata donde funcionaba una imprenta clandestina de Montoneros, mientras su padre, también militante, estaba preso. Dice Alcoba que ese libro fue escrito “desde una necesidad emocional, hasta física, de reencontrarme a través de la escritura con Diana Teruggi, asesinada en noviembre de 1976 en el ataque a la casa en la que habíamos vivido con ella y su marido, en la clandestinidad. No es sino la carta que debía escribirle, desde la conciencia que tenía, desde hacía ya mucho tiempo, de que mi madre y yo hubiésemos podido morir con ella”.

El libro, una ficción que se despega del testimonio para que el lector “pueda conectarse y apropiarse” sin encerrarse en lo autobiográfico, tuvo una gran recepción en Francia y -para sorpresa de Alcoba-, también en su país de origen, donde se tradujo apenas meses después: hoy lleva quince ediciones, más una edición aniversario que se publicará en mayo.

Después de otros dos libros –Jardín Blanco y Los pasajeros del Anna C. en donde sigue el derrotero de sus padres por Cuba, donde ella misma nació- la historia continuó en su novela El azul de las abejas, donde la narradora, ya en el exilio, se asoma a la literatura a través de las cartas y las lecturas que comparte con ese padre aún encarcelado.

La voz infantil, que de manera emotiva y detallista va tejiendo a una protagonista que entra en los años donde infancia y adolescencia se entrecruzan, “volvió a imponerse” en La danza de la araña, su última novela, explica Alcoba desde su casa de París. El libro, que acaba de publicarse en Argentina y que cierra la trilogía, ganó en Francia el Premio Marcel Pagnol al relato de infancia.

Alcoba llegará a Buenos Aires para presentar La danza… en la Feria del Libro. “Regresar a la Argentina es muy importante para mí. Vivo lejos, pero el país siempre está ahí, en mi mente, en mi cuerpo, en mucho de lo que hago. Desde una forma de ausencia-presencia, al fin y al cabo”.

-¿Cuál fue el disparador de La danza de la araña? ¿Tenías pensado originalmente escribir esta trilogía abierta hace diez años con La casa de los conejos?

-Cada libro vino en su momento, no tenía para nada pensado escribir una “trilogía”. Ocurrió algo muy extraño con La danza de la araña. Yo estaba escribiendo otra novela (una novela a la que de hecho estoy volviendo ahora) cuando me invitaron, en Francia, a hacer una presentación de El azul de las abejas, en la ciudad de Reims. En cierto momento, al contestar una pregunta de un lector, entendí que había algo que había quedado inconcluso. Que era importante que volviese a la nena para llevarla del todo a la luz. Para que saliera por fin de la oscuridad de La casa de los conejos.

-Los tres libros tienen un animal en su título. ¿Qué papel crees que juegan metafóricamente en cada uno de los relatos?

-Hay algo de evocación del universo infantil en lo del bestiario: me gusta que cada título esté vinculado a un animal. Pero hay también un juego entre animales reales y animales imaginarios. Los conejos en La casa de los conejos están en la casa. A modo de cobertura, desempeñan un papel en el “sistema” de la clandestinidad. En El azul de las abejas y en La danza de la araña, los animales no están sino en las cartas que intercambian la narradora y su padre, son guardianes del espacio mental y verbal en el que el padre y la nena dialogan. Permiten que se realice el encuentro, aunque se trate de un encuentro epistolar, hecho de sueños, imaginación y palabras.

-En La danza… se vive en un mundo de mujeres, los hombres son una presencia lejana o atemorizante. ¿Es una manera de explorar la femineidad en construcción de la protagonista?

-Tal vez haya algo de eso, es verdad. En la novela, tres mujeres viven juntas, sin hombres. Lo masculino está fuera, allá, en otro lugar. Al mismo tiempo, el padre está ausente, pero no obstante en el centro de la vida de la narradora. Me interesa explorar todo lo que se puede construir en torno a una ausencia.

-Escribís ficción en francés. ¿Revisás las traducciones al español de tus libros, qué te pasa con esa doble entrada a tus propios textos?

-Es algo complicado para mí lo de la traducción al castellano, que aún no tengo del todo resuelto. Sé cómo quiero que mis textos suenen en castellano. Al mismo tiempo, no podría (ni quiero) traducir sola mis propios libros, por lo que necesito estar en diálogo con el traductor, poder opinar, poder sugerir.

-En tus libros son centrales las referencias a la historia argentina contemporánea y a tu propia historia. ¿Por qué elegiste escribir en clave de ficción, qué libertades te ha permitido?

-La ficción permite jugar: escapar, aliviar. Cada episodio de la “trilogía” corresponde a un recuerdo real, pero a partir de esa materia prima auténtica compongo de manera libre. Elijo, construyo, hago una especie de collage. Finalmente, lo que cuenta no es el testimonio sino la historia que estoy contando.

-Y ahora que ya terminaste esta trilogía, ¿te quedan cabos sueltos de tu historia que quieras utilizar como trampolín para una nueva novela?

-Ahora estoy trabajando en algo muy diferente. Cabos sueltos argentinos, tengo muchos… No diría yo de “mi historia” personal. Lo autobiográfico es solo una materia. En ninguno de mis libros tuve la intención de “contarme”. Cada vez que utilicé una materia personal fue con la idea de proponer la pieza de un rompecabezas mucho más grande, de explorar un trocito de algo que no me pertenece, que es parte de una forma de trama colectiva.

Agenda en Buenos Aires

Alcoba presentará La danza de la araña en diálogo con Elsa Osorio en la Alianza Francesa (este martes, a las 19) y junto a Sonia Budassi en el Malba (el miércoles, a las 19). También abrirá el Diálogo de Escritores Argentinos en la próxima Feria del Libro, el 2 de mayo a las 20.30, junto a Paula Jiménez.

Ver más en: Clarín

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