La tumba de Platero, una historia de abandono y especulación

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Dan la voz de alarma ante la situación de la finca donde Juan Ramón Jiménez escribó ‘Platero y yo’, desprotegida y ahora en venta

«Esta tarde he ido con los niños a visitar la sepultura de Platero, que está en el huerto de la Piña, al pie del pino redondo y paternal. En torno, abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios amarillos».

Así describe Juan Ramón Jiménez en Platero y yo (en el capítulo 35) la tumba de su compañero más fiel y universalmente conocido, ese burrillo al que dedicó una de sus obras más conocidas y entrañables. El lugar no estaba en la imaginación del poeta moguereño. Era, y es, real, aunque su futuro, como nunca antes, es incierto.

La huerta de la Piña es lo que hoy se conoce como paraje y casa de Fuentepiña, una finca que lleva oficialmente el nombre de Santa Cruz de Vista Alegre y en la que el padre de Platero pasó algunos de sus años más inspiradores. Allí, de hecho, escribió Platero y yo, un libro en el que las referencias a este escenario fundamental en la vida del Nobel son abundantes.

Hoy ese escenario literario y sentimental de Juan Ramón Jiménez está al alcance de cualquiera que quiera preservarlo, pero también destruirlo… Por 1,5 millones.

La finca está a la venta desde hace unos días en un conocido portal de internet en el que sus propietarios -sí, es propiedad privada aunque pueda parecer extraño- tratan de atraer compradores publicitando, directamente, «la casa y finca de pinares del poeta Juan Ramón Jiménez».

Son 10 hectáreas de pinares, una casa rural con 250 metros cuadrados, cinco habitaciones y un baño. «Cautivó al poeta y escribió su famosa novela Platero y yo», destaca el anuncio colgado en la página web, en el que las referencias literarias/publicitarias se mezclan con cuestiones algo más prosaicas, como que la propiedad es «segunda mano/para reformar» y que su orientación es sur.

Reacciones

La noticia de la puesta en venta de la casa en la que el poeta veraneó entre 1906 y 1910 ha provocado una cascada de reacciones. La propia familia del Nobel,

instituciones públicas que forman parte de la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez y la Junta de Andalucía han respondido con sorpresa al cartel de «se vende» que sus dueños han colgado en Fuentepiña. Aunque ninguna administración ha mostrado interés alguno por adquirir la finca. El precio, han coincidido tanto el Ayuntamiento de Moguer como la Consejería de Cultura, es «desorbitado».

La sobrina nieta del poeta, Carmen Hernández-Pinzón, ha ido más allá y ha declarado públicamente su tristeza no sólo por la venta de la casa solariega del Nobel, sino, sobre todo, por su «abandono».

Lamenta, además, que no se haya dado aún la importancia a Fuentepiña que realmente tuvo para la vida y la obra de Juan Ramón Jiménez, que «siempre llevaba en su bolsillo una piedra de Fuentepiña».

La finca, ha denunciado, se encuentra en un estado «lamentable», del que no sólo ha responsabilizado a los dueños que ahora quieren vender la propiedad.

Hernández-Pinzón ha apuntado directamente a las administraciones públicas y muy especialmente a la Junta de Andalucía de que Fuentepiña se anuncie hoy en un portal inmobiliario.

La venta es posible porque no fue hasta el año 2015 cuando la Consejería de Cultura le otorgó protección como Bien de Interés Cultural, pero los dueños recurrieron alegando irregularidades en el procedimiento administrativo y lograron que los tribunales les dieran la razón, dejando a la finca completamente desprotegida.

Lo único que ahora mismo está protegido es el pino bajo en el que yace Platero, declarado Especie Singular por Medio Ambiente.

El lugar a punto estuvo de arder el año pasado en un fuego que arrasó parte de la finca y que llegó a los pies del árbol y la casa.

Entonces se salvó gracias a los bomberos. La de ahora es otra historia, de momento sin salvadores.

Ver más en: El Mundo

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