Bloqueo al escribir: detecta y supera tus puntos débiles de una vez por todas.

0

Se habla mucho del bloqueo al escribir o del miedo a la página en blanco, pero muchas veces no le queda claro al escritor cuál puede ser el origen de su bloqueo, ni se le da una posible solución.

Por ejemplo, un tipo de bloqueo al escribir puede darse cuando ya has escrito tu novela/relato/ensayo o lo que sea y a la hora de revisarlo nunca des la obra por terminada.

El exceso de perfeccionismo te impide avanzar en tu novela: revisas tantas veces lo que acabas de escribir, que terminar una simple escena puede llevarte días.

Ya no digamos un capítulo entero, ni toda la obra.

Veamos si te identificas con alguna de estas situaciones y luego vamos a ver por qué se dan y cómo superar ese dichoso bloqueo al escribir.

Pero, antes de nada, debes saber que todo esto son males que aquejan a escritores de todo tiempo y condición.

Otros muchos hemos pasado por eso antes, por eso cualquier bloqueo al escribir o problema de creatividad tiene solución: no necesitas agobiarte más de lo necesario.

Respira hondo y ahora sí, vamos a ver si te identificas con alguna o varias de estas situaciones:

Al cabo de unas pocas líneas o páginas ya no sabes cómo continuar porque te quedas sin ideas.

Al cabo de unos capítulos, la trama está tan embrollada que no sabes cómo salir de ciertas situaciones.

Revisas y cambias tantas veces lo que escribes que avanzas muy lentamente y te desesperas o frustras.

Empiezas con mucho entusiasmo y te vas apagando según avanzas.

Al día siguiente, todo lo que has escrito te parece malo y lo tiras a la papelera.

Tienes buenas ideas pero no logras transmitirlas de forma coherente o no estás seguro de estar haciéndolo.

Acabas contando una historia que nada tiene que ver con la que querías contar al principio.

Planificas tanto antes de escribir que nunca empiezas a escribir.

Te preocupa no tener ideas auténticamente originales y eso te cohíbe cuando escribes.

Piensas que lo que escribes es una pérdida de tiempo o que no interesa a nadie.

Bueno, pues he aquí el primer paso para solucionar cualquier bloqueo al escribir y enhorabuena por haberlo dado ya:

Identificar qué tipo de bloqueo estás sufriendo es lo primero para superarlo

Estos son los tipos básicos de bloqueo al escribir y algunas de sus variantes.

Suelen estar asociados a la tendencia psicológica natural del autor. ¿Te identificas con alguno de estos?

Bloqueo al escribir por atasco creativo

Descripción

Comienzas un texto y lo abandonas en algún punto, pasadas unas páginas o al cabo de unos cuantos capítulos.

No sabes cómo continuar porque se te han acabado las ideas, o bien te has metido en un embrollo narrativo del cual no sabes salir.

Estás sufriendo el clásico síndrome del escritor atascado.

Tipología 

¿Puede ser que en otros ámbitos de tu vida también predomine el caos?

¿Te dejas llevar muy a menudo por las emociones… muchas veces para arrepentirte después?

¿Cuando tienes buenas ideas no puedes evitar precipitarte y hacer algo con ellas, lo que sea?

¿Las ideas bullen en tu cabeza, pero te cuesta transmitirlas de manera organizada en un texto?

Si has respondido afirmativamente a más de una pregunta, lo más seguro es que seas una de esas personas que toman la iniciativa, que siempre están en movimiento y haciendo cosas, proponiendo actividades a sus amigos.

Te mueves de forma impulsiva y tu gasolina es el entusiasmo… a menudo un entusiasmo contagioso.

Pero, también muy a menudo, te cuesta mantener el entusiasmo mucho tiempo y cambias de planes y te entusiasmas de nuevo por otros planes y los vuelves a cambiar y… pero, en fin, tus amigos te adoran tal como eres.

No te pasa nada malo: eres una persona inquieta, extremadamente creativa, muy sociable y entrañable.

Si puedes canalizar toda esa creatividad y energía hacia la escritura, puedes escribir historias sorprendentes.

Aunque claro, también puede ser difícil para ti mantener el foco durante suficiente tiempo como para escribir una novela enterita de cabo a rabo. Si es así, aquí tienes el fabuloso…

Remedio de la abuela

Un buen remedio para superar este tipo de bloqueo del escritor puede ser planificar lo que vas a escribir.

Hay muchas maneras de planificar una novela, yo siempre recomiendo estos tres recursos IMPRESCINDIBLES y SUPERSENCILLOS para no abandonar al escribir una novela.

En pocas palabras: siéntate, respira hondo, ordena tus pensamientos y haz un resumen de la historia que deseas contar. Imagina que le cuentas una película a un amigo con todo detalle, final incluido.

Después divide este resumen por capítulos y luego divide cada capítulo en escenas.

Así tendrás mucho más claro lo que vas a transmitir antes de escribirlo y podrás anticiparte a lo que va a ir pasando en tu historia.

Si además de hacer esto eres capaz de crear una pequeña ficha de cada personaje principal de tu novela —basta con una minibiografía que defina sus principales rasgos—, será para quitarse el sombrero, seguro.

Variante común de la página en blanco

Sucede cuando no logras ni siquiera comenzar o bien el bloqueo al escribir te asalta muy pronto, tras la primera frase o párrafo.

Aunque hay varios motivos para encontrarte frente a la clásica página en blanco, a ver si coincides con algo de esto:

  • Sientes que quieres decir muchas cosas, pero cuando te pones a escribirlas no te fluye ninguna.
  • Quieres decir tantas cosas, que cuando te sientas a escribir no te decides por cuál de ellas empezar.
  • Sabes qué quieres contar pero, simplemente, tus palabras no fluyen.

Bueno, aparte de las recomendaciones anteriores, lo que puedes hacer es potenciar y estimular tu creatividad. Te recomiendo…

Llevar siempre una libreta encima —o tener la grabadora de tu teléfono siempre a mano y anotar cualquier idea que te venga a la cabeza, en el momento que venga.

Presta especial atención a aquello que te conmueve, por insignificante que te parezca: tu mente está gritando que ahí está el germen de una idea.

Agrupa y asocia ideas sueltas para crear algo nuevo con la mezcla.

Mira este divertido y a la vez interesante vídeo para saber cómo opera nuestro cerebro y estimular la creatividad.

Bloqueo al escribir por impulsividad desmedida

Descripción

¿Has sentido alguna vez que detestas lo que escribes y te enfadas contigo mismo?

¿Has enviado a la papelera alguna vez el trabajo de varios días, incluso de semanas o meses?

¿Escribes frenéticamente y en algún momento crees que estás escribiendo un sinsentido?

¿Empiezas con mucho entusiasmo y te vas apagando según avanzas?

De repente, un impulso se apodera de ti y necesitas vaciarte escribiendo. Y cuando ese arrebato cesa, dejas de escribir y eres incapaz de seguir creando. Como si toparas con un muro infranqueable.

Entonces te preguntas qué demonios pasa contigo, te frustras y culpabilizas por tu incapacidad para escribir.

¿Quieres saber por qué pasa esto y cómo remediarlo? Sigamos adelante…

Tipología

¿Eres una persona emocional, visceral y apasionada? ¿A veces te afecta en exceso lo que otros piensan o dicen de ti?

¿Te has sentido alguna vez un poco bipolar, pasando de estados creativos muy luminosos a otros oscuros de inactividad y apatía?

Si te identificas con estas descripciones y has respondido afirmativamente a varias de las preguntas, necesitas saber lo siguiente:

No te pasa nada malo: eres una persona sensible —puede que incluso altamente sensible—, la cualidad por excelencia de los creadores de arte.

La parte menos agradable de ser una persona sensible es la inestabilidad. Una persona que crea gracias a la intensidad de sus emociones se consume y agota en algún momento.

Sin embargo, existen diferentes enfoques y ángulos que nos permiten ver este supuesto problema como una serie de virtudes.

El ser sensible y actuar por arrebatos de súbita inspiración tiene muchísimas ventajas, aunque ahora no las veas. Permíteme que te cuente…

El remedio de la abuela

Si eres una persona sensible y creativa, también eres una persona que percibe detalles muy sutiles de la realidad que otros, simple y llanamente, no ven.

Estos sutiles matices que a otros pasan desapercibidos necesitas incorporarlos a tu escritura.

También eres una persona muy empática: gracias a esa capacidad para percibir lo sutil, eres capaz de comprender muy íntimamente las emociones y vulnerabilidades de los demás.

Comprendes por qué las personas actúan como actúan, qué les motiva, qué les asusta, qué objetivos persiguen…

Todo eso es ORO MOLIDO para usar en la creación de personajes.

Oro molido para crear historias con alma, sentimiento, profundidad y sentido.

Oro molido a la hora de escribir metáforas inspiradas e inspiradoras.

Por tanto, no te reprimas cuando sientas ese arrebato de sentarte a escribir. Es tu forma de crear, nada más. No la cuestiones, ni hagas un drama si algo no te gusta a la primera, porque nadie nace enseñado y escribir bien es cuestión de práctica, técnica y constancia.

La sensibilidad la llevas de fábrica, considérala un regalo de la vida.

No hay nada que corregir: tan solo necesitas comprender que
aquello que consideras una maldición es, en realidad, un don.

Confía más en ello. Si lo haces y esperas con paciencia a que te asalte otro impulso creativo, incluso si trabajas para potenciar tus estados de alta creatividad, verás cómo puedes continuar e ir avanzando.

De verdad: confía en que si has sido capaz de crear algo maravilloso una vez, serás capaz de seguir creando aunque en ciertos momentos te parezca que se ha acabado el combustible para siempre. No es así.

Variante curiosa del creador impulsivo: el ansioso

Tienes arrebatos en extremo apasionados y momentos de gran euforia creativa.

Te lanzas a escribir como alma poseída por una fuerza sobrenatural, a menudo entras en una especie de trance.

Pero a medida que avanzas te vas diluyendo, apagando, consumiendo, hasta abandonar.

Luego relees lo escrito, te parece todo una gran mierda e incluso puedes llegar a deprimirte.

Es entonces cuando decides enviar a la papelera todo lo que escribiste, con gran sentimiento de frustración y de culpa.

Bien, pues antes de tirar nada de lo que escribes a la basura, guárdalo en un cajón.

Cuando haya pasado una semana, o el tiempo que consideres necesario para distanciarte emocionalmente de lo que escribiste —al menos un poco—, vuelve a leerlo con la intención de revisar y corregir.

Para ello te será útil esta serie de artículos para la revisión de textos literarios.

En resumen:

Necesitas diferenciar entre tu parte creativa y tu parte crítica:
ambas te ayudan a crear, cada una a su debido tiempo.

No destruyas tus textos: déjalos reposar unos días, ármate de paciencia y confía en tus cualidades, estimula tu creatividad.

Como dije antes, nadie nace enseñado, a pesar de algunos mitos sobre el oficio de escritor que corren por ahí y despistan mucho.

Otra curiosa variante: el exagerado

Te agotas mentalmente en una sesión presa de un desmedido, apasionado frenesí. Te obsesionas, te cuesta desconectar, incluso dormir.

Cuando por fin, presa del agotamiento, decides descansar, no puedes retomar el hilo de nuevo hasta caer en otro trance similar. Escribir te consume.

Aquí te propongo una solución que es una mezcla de la primera y la segunda:

Utiliza tus arrebatos creativos para planificar lo que vas a escribir,
en lugar de agotarte escribiendo para no llegar a ninguna parte.

Podrás acometer tu texto de forma ordenada y tus frenéticas sesiones serán mucho más productivas.

Y por si tienes la absurda creencia de que tu creatividad puede morir si te organizas un poco, te recomiendo la lectura de este libro para planificar y al mismo tiempo conectar con la fuente de tu propia creatividad: Productividad personal consciente, de Beatriz Blasco.

Bloqueo al escribir por exceso de perfeccionismo

Descripción

¿Esperas a que surja la idea perfecta, la frase ideal, el personaje maravilloso, la trama sin fisuras?

¿Tienes tres o cuatro versiones revisadas de tu novela y ninguna te parece satisfactoria?

Aunque, de vez en cuando, atisbas algo que no está del todo mal y te sientes más o menos bien. Pero te gustaría sentirte mejor.

Es decir, que para el año 2046 conseguirás terminar ese relato de dos páginas… ¡y aun así no te convencerá del todo!

¿Tiene esto solución? Mmmm… veamos.

Tipología

Poco que decir: eres el clásico perfeccionista y lo sabes.

Raras veces encuentras algo bien hecho o hecho a tu gusto, en casi cualquier ámbito de tu vida.

Claro que tienes derecho a ser perfeccionista, ¡faltaría más! Pero no traslades tu obsesión a los demás, porque los demás tenemos todo el derecho de ser humanos imperfectos.

Parafraseando a Goya,

La búsqueda de la perfección engendra monstruos

El caso es que no te das cuenta de la gran paradoja de todo esto: buscando la perfección de la forma, te resulta imposible ser perfecto en el fondo porque no puedes cumplir tu principal objetivo: escribir algo que merezca la pena leerse, con su correspondiente principio, desarrollo y final.

O sí que te das cuenta, lo cual te produce más ansiedad todavía.

Aquí la cuestión de fondo es:

¿Qué intentas enmascarar con el perfeccionismo?

¿Acaso un miedo a exponerte y que te juzguen severamente cuando tu obra esté acabada?

¿Acaso temes que alguien más perfeccionista que tú venga a sacarte defectos cuando lea lo que escribes?

Es decir, que el beneficio obtenido de tu bloqueo por perfeccionismo extremo puede ser no exponerte a la luz pública. Así nadie te podrá acusar de ser imperfecto, ¿verdad?

Por cierto: reconozco que este es el tipo de bloqueo que yo acostumbro a sufrir, que aquí no se libra nadie.

Pero precisamente por haber sufrido en persona este tipo de bloqueo más que cualquier otro, me sé…

El remedio de la abuela

Puedes escribir de manera muy certera si te permites un puñado de pequeños defectos sin importancia:

Algo de imperfección en tu literatura no te hará un escritor menos virtuoso, sino más humano.Haz click para twittear

Está muy bien que escribas de manera cerebral y racional si es tu estilo, pero tus textos mejorarán mucho con una pizca de visceralidad.

Intenta canalizar tu perfeccionismo hacia una autoexigencia dentro de lo razonable y procura llevar tu intransigencia hacia la tolerancia.

Date cuenta de que buscar la perfección puede ser lícito, pero encontrarla es una utopía.

Esta frase de Anne Lamott puede ayudarte:

La única forma de escribir algo bueno es escribiendo un primer borrador
de mierda. Todos los grandes escritores lo hacen: es así como consiguen
escribir segundos borradores buenos y terceros borradores increíbles.

Variante curiosa del perfeccionista: el obsesivo

¿Revisas y cambias a cada paso lo que escribes, buscando tener un texto impecable cuando terminas tu novela?

¿Relees cada capítulo mil veces, pero nada queda como a ti te gustaría?

¿Has cambiado esa coma varias veces de lugar y sigue sin convencerte donde la has dejado?

La consecuencia es que avanzas muy lentamente, el texto se eterniza, te desesperas y terminas por agobiarte.

Cuando sientas deseos de volver hacia atrás para revisar, reprímete… porque te hartarás de corregir en la fase de revisión.

¿Para qué adelantar acontecimientos? Si corregir es precisamente tu fuerte y lo que te gusta hacer… ¡guarda lo mejor para el final!

La clave de la buena literatura no está en la escritura del primer borrador, sino en la revisión. De hecho, esta es la fase de escritura que yo denomino ESCULPIR CON PALABRAS.

Otra curiosa variante: el inseguro

Llevas meses, e incluso puede que años, documentándote para escribir tu novela sin meter la pata.

O bien te pasas días enteros, semanas o meses anotando ideas, creando fichas de personajes, sinopsis, resúmenes, mapas de ideas…

Total, que llevas un montón de tiempo preparándote para escribir esa gran historia pero en realidad nunca llegas a empezarla.

Ser coherente y preciso con lo que quieres decir es lo correcto, pero no cuando ese afán de perfeccionismo extremo coarta el proceso creativo.

Igual de negativo es evitar la fase previa de preparación a la escritura
que caer en la PARÁLISIS POR ANÁLISIS al entretenerse demasiado en ella.

A veces, «bien» es suficiente.

Algunas conclusiones que sacar de todo esto

No hay mejores o peores formas de encarar la escritura, siempre y cuando la forma de hacerlo permita obtener un resultado satisfactorio y deseado.

Cada uno escribe según su propia manera de ver el mundo y de hacer las cosas.

Cualquier rasgo limitante puede convertirse en ventaja si uno se toma
la molestia de profundizar en los por qué y los para qué hace lo que hace.

Si eres alguien caótico, puedes encontrar el encanto de ese caos para construir un estilo literario de frescura cautivadora.

Por si eres una persona empática y emotiva, intenta buscar la forma de transmitir con tu escritura esa íntima sensibilidad para el detalle.

Y si eres una persona muy cerebral orientada a los resultados, puedes transmitir con la máxima precisión aquello que quieres decir.

Escribe según eres y serás tú mismo cuando escribas, serás alguien auténtico, fiel a un estilo propio. Eso es impagable.

Por ejemplo, en el caso de que seas una persona caótica y muy creativa, busca formas alternativas de avanzar escribiendo:

  • Empieza a escribir por el final y llega hasta el principio de la historia yendo hacia atrás.
  • Escribe las escenas que tengas claras al cien por cien y luego ordénalas por el orden cronológico de tu historia.
  • O, simplemente, fluye escribiendo tal como te vengan las ideas a la cabeza y luego pon orden… o no.

Es lo de menos cómo lo hagas, pero hazlo a tu manera.

Puedes escribir con el corazón, sintiendo desde las tripas y poniendo toda la pasión a lo que haces… o hacerlo de manera pautada y precisa, meditando cada palabra.

Con la ayuda de estos consejos y la voluntad de encontrar un estilo literario propio, te aseguro que puedes ser imparable.

¡No podrá contigo ningún bloqueo al escribir que valga!

Ver más en:Oficio de Escritor

Leave A Reply