Tres preguntas a Fiona Sze-Lorrain

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¿Nos cuenta un poco sobre usted? Es escritora, pero también música, traductora y editora. Nació en Singapur, pero es francesa; vive en París y ahora viene a Buenos Aires. ¿Cómo coexisten todos esos diversos orígenes en su vida y obra?

Estando en el norte de Nuevo México en primavera, di con un comentario de Georgia O’Keeffe, cuyos paisajes pintados de Ghost Ranch y Abiquiu han creado una industria y dan lugar a la imaginación:

«Dónde nací, y dónde y cómo he vivido, no tiene importancia. Es lo que hice con los sitios donde estuve lo que debería ser de interés».

Renuncié a descubrir cómo los «diversos orígenes» se combinan –o no– en mi vida. Pero, para no decepcionar, aquí van algunos datos biográficos: nací en Singapur, una antigua colonia británica, aunque dejé la ciudad-estado hace años, cuando era adolescente. Aparte de algunos recuerdos de la infancia que valoro mucho, no califico como nativa de ese centro financiero competitivo y de alto rendimiento. La poesía consiste en bajar el ritmo y sentir la palabra. Aun así, me gustaría pensar que estoy dispuesta a rever historias y realidades del Sudeste Asiático en mi trabajo. Soy una francesa que cree en Francia y Europa y ha vivido en Nueva York unos años antes de volver a Europa. No uso teléfono celular/inteligente y, como parte de nuestro compromiso de vivir de manera ecológica, ni mi esposo ni yo conducimos…. jamás. Escribo principalmente en inglés y traduzco del francés y el chino. Escribo a mano. La mayoría de mis libros y traducciones se publican en los Estados Unidos. Me mantengo en contacto con los Estados Unidos y residí allí con frecuencia en los últimos veinte años. Nueva York es un escenario. Encontré el Suroeste mucho más estimulante y humano para mis gustos o mi temperamento. Francia me da el espacio para vivir con más libertad y pensar críticamente. Me siento lo bastante a gusto en París como para continuar escribiendo en inglés, aunque, obviamente, mi entorno inmediato no es anglosajón. Mis orígenes son bastante internacionales –un híbrido– y no se pueden encasillar. Ojalá pudiera decir que tout est magnifique, pero no es así… Además de Francia, Estados Unidos y Asia, viví y/o trabajé en Canadá, Gran Bretaña, Italia y Alemania… No me siento desarraigada, o al menos por ahora: tengo un hogar y, cuando tengo suerte, tal vez puedo asistir a algún evento de poesía o espectáculo musical. Soy consciente de que para algunas personas –para los asiáticos (créase o no) tanto como para los caucásicos– es difícil mirar más allá de las apariencias, por inconsciente o banal que sea la discriminación. Todavía me preguntan si soy una «verdadera francesa» o si realmente el inglés (o francés o chino) es mi lengua materna. No me lo tomo en serio, y aprendo a verlo como parte de la experiencia de un exilio contemporáneo y una trans/interculturalidad. Estoy segura de que se filtra en mi sensibilidad lingüística y en mi imaginación poética, pero no puedo cuantificar ni saber exactamente de qué modo.

Uno de sus objetivos durante su estadía en Buenos Aires es profundizar su investigación sobre Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo. ¿Cómo influyen estas dos poetisas en su trabajo? ¿Cómo las conoció? ¿Qué aspectos de su trabajo le atraen?

Primero leí a Pizarnik y Ocampo en francés e italiano. Recientemente, he apreciado su poesía en traducción al inglés. Supe de Silvina Ocampo cuando conocí la obra de su formidable hermana mayor, la grande dame Victoria. Yo tenía dieciocho años y llevaba un diario. En un pequeño sótano de Edmonton (Alberta, Canadá), soñé con visitar Villa Ocampo. Al igual que Victoria Ocampo, Pizarnik era francófona: vivió unos años en París antes de repartirse entre la Ciudad de la Luz y Nueva York. La austeridad lingüística y la crudeza emocional de Pizarnik me atraen, aunque espero tener más acceso a su lirismo a través de posibilidades que van más allá de su mito biográfico y su imagen comercial.

Además de la investigación, ¿qué otra cosa espera de su estadía en Buenos Aires? ¿Algún interés musical en particular? ¿Viajes? ¿Contactos?

Si tuviera el tiempo y la energía, estaría dispuesta a dar un concierto de arpa zheng en Buenos Aires, en especial, con composiciones contemporáneas y de vanguardia de la última década. Me gustaría saber más sobre los compositores de tango (dos de mis piezas recientes para guzheng son adaptaciones de Piazzolla) y la dramaturgia argentina. Imagino que mi estadía y mis actividades se centrarán sobre todo en itinerarios literarios o intereses relacionados con mi investigación, así como en lecturas y presentaciones de mi obra. Esta es la primera vez que mis escritos se traducen al español. Estoy inmensamente agradecida con mi(s) traductor(es) y me gustaría pasar tiempo con esos poderosos y modestos hacedores de sombras literarios. Me gustaría descubrir los monumentos y la historia arquitectónica de Buenos Aires. También tengo ganas de ver la escena de la moda y la gastronomía locales. Espero aprender muchas recetas y quisiera probar una variedad de comidas y postres populares argentinos. Soy del tamaño de un gorrión y me preocupa la idea de cenar después de las nueve. Pero no es muy mala idea enamorarse de una ciudad de noche, así que no me importa dormir poco.

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