70 años de la publicación del catálogo de la integral de la obra de Johann Sebastian Bach

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La directora coral y de orquesta María Guinand preparó este amplio y minucioso recorrido por los hitos de la vida de J. S. Bach (1685-1750), por su obra y por los distintos capítulos relativos al catálogo de este autor extraordinariamente prolífico

Hace 70 años, con motivo de la conmemoración de los 200 años de la muerte de Johann Sebastian Bach, se publicó la primera edición del catálogo sistematizado de la integral de su obra, el cual se conoce por sus siglas BWV (Bach-Werke-Verzeinichs) (1) y es utilizado hoy en día en el mundo entero.

Esta titánica tarea la realizó el musicólogo alemán Wolfgang Schmieder (1901-1990), quien analiza, investiga y autentifica cada una de las obras catalogadas.

En 1990 publica una segunda edición que contiene algunas rectificaciones.

Alfred Dürr hizo también un gran trabajo intentando ordenar cronológicamente las Cantatas y Christoph Wolff organizó en el año 2000 un nuevo catálogo.

Johann Sebastian Bach. Semblanza

Johann Sebastian Bach nació el 21 de marzo de 1685 en Eisenach y murió en Leipzig el 17 de julio de 1750. Consciente de su linaje musical de más de 200 años, Bach intentó reconstruir la historia familiar en su escrito Origen de la familia musical Bach (Unsprung der musikalisch-Bachischen Familie), pudiendo trazar la historia de al menos 35 músicos profesionales, tanto compositores como instrumentistas. Esta historia un tanto inusual se debe a la importancia que la Iglesia Luterana apoyada por los gobernantes locales y la aristocracia concedían a la formación musical profesional en Turingia y Sajonia durante los siglos 16, 17 y 18. Bach reunió para esta genealogía muchos manuscritos de obras de sus ancestros y mostró su admiración por algunos de ellos. Esta genealogía sirvió como base al obituario o ‘Necrología’ (2)  que a su muerte escribieran su hijo Carl Philipp Emanuel Bach y su alumno Johann Friedrich Agricola.

Allí podemos leer este testimonio:

“Johann Sebastian Bach pertenece a un grupo de personas que parecieran haber recibido su amor y habilidad por la música como un don natural. Lo que sí es cierto es que comenzando con Veit Bachen, el antepasado más antiguo de esta dinastía, todos los descendientes hasta la séptima generación se inspiraron en la música e hicieron de ella una profesión” (3). 

La vida familiar y cotidiana de Bach no fue fácil. Fue el octavo hijo de Ambrosius Bach y Maria Elisabetha Lämmerhirt. Estudió en la misma escuela en Eisenach, donde años antes estuvo Martin Lutero, y recibió de su padre sus primeras lecciones de música. Quedó huérfano a los 10 años y fue a vivir con su hermano mayor Johann Christoph, continuando su formación musical y ya a los 15 años comenzó a ganarse la vida como músico. Un hecho que marcó su vida fue el estudio durante dos meses en 1705 con Dietrich Buxtehude (1637 – 1707), uno de los más importantes organistas y compositores de la época.

En 1707 contrajo matrimonio con su prima María Bárbara Bach, quien falleció en 1720 y de quien tuvo siete hijos. Se casó en 1721 con la cantante Anna Magdalena Wicken y juntos procrearon 13 hijos. En 1723 se muda a Leipzig, donde transcurrirá el resto de su vida.

Con una familia tan numerosa, Bach se enfrentó a muchos problemas económicos y de trabajo. En el maravilloso libro de John E. Gardiner La música en el castillo del cielo (4) se plasma de manera detallada cómo pudo haber sido esta cotidianidad dentro de la cruda realidad histórica, social, política, religiosa e intelectual de su época, mostrando a un Bach profundamente humano, con sus conflictos interiores y exteriores.  Esta inmensa carga de responsabilidades aunada a momentos amargos y difíciles (vio morir a 11 de sus hijos) no impidió, sin embargo, que Bach compusiera más de un millar de obras vocales e instrumentales y que casi todas fueran interpretadas durante su vida.

Bach en su corta biografía dejó testimonio de los cargos que ejerció:

  • Músico de la Corte de Weimar para el Príncipe Johann Ernst, 1703.
  • Organista de la nueva Iglesia de Arnstadt, 1704.
  • Organista en la Iglesia de St. Blasius en Mühlhausen, 1707.
  • Organista y músico de cámara en Weimar, 1708.
  • Maestro concertante en la misma corte, 1714.
  • Maestro de Capilla y Director de Música de Cámara en la Corte del Príncipe de Cöthen, 1717.
  • Director musical y Cantor de la Escuela de Santo Tomás en Leipzig, 1723.

También se lee en su obituario:

El amor y la aptitud para la música, una fuerza dominante en varias generaciones de la familia Bach, trazaron su camino para ir desde un trabajo modesto como ‘músico de la corte’ hasta las posiciones más altas de Maestro de Capilla y Cantor. Bach nunca se llamó a sí mismo compositor, como lo hizo con sus tíos, porque asumió que los títulos de ‘maestro de capilla’ y ‘director musical’ llevaban implícitos esta función. Él sabía que el título más prestigioso, ‘Compositor real de la Corte’, llegaría después de haber aplicado para él en 1733. Lo recibió en 1736 justamente cuando ya había terminado de compilar su genealogía” (5).

El quinto evangelista

Nombrado por algunos como el ‘quinto evangelista’, J. S. Bach plasmó su profunda fe en Dios en su obra musical, no solamente a través de los textos sacros que lo inspiraron, sino también por medio de toda la simbología implícita en la música, la cual constituye un elemento fundamental para la comprensión cabal de su obra. Sobre este aspecto el trabajo de Ludwig Prautzsch, Bibel und Symbol in den Werken Bachs (Biblia y símbolos en la obra de Bach), es muy esclarecedor.

Bach estudió con minuciosidad una copia de la traducción en tres volúmenes de la Biblia de Lutero, dejando pasajes subrayados y notas al margen que nos reflejan su pensamiento.  Escribe en el libro Crónicas 1:25 “Este capítulo es el verdadero fundamento de toda la música que agrada a Dios”, y en Crónicas 5:13: “En una reverente interpretación de la música, Dios está cercano siempre, con su bella presencia”. 

Escribió también Bach:

El único propósito y razón última de la música no debe ser otra que la gloria de Dios y el gozo del alma” (6). 

A esta categoría de obras pertenecen las cantatas, sus dos pasiones, la Pasión según San Mateo (BWV 224, 1727) y la Pasión según San Juan (BWV 225, 1724), la Misa en si menor (BWV 233, 1733-1749), el Oratorio de Navidad (BWV 248, 1734) y los motetes. Las cantatas constituyen el núcleo fundamental de su obra vocal y sabemos que compuso ciclos de cinco años, aunque sólo se conservan tres ciclos, lo cual corresponde a 224 cantatas, escritas durante sus primeros años en Leipzig a manera de comentarios musicales al Evangelio de cada domingo.

Bach debía componer la música cada semana, copiarla y ensayarla con los niños y jóvenes de la Escuela de Santo Tomás. Podemos imaginarnos cuán arduo pudo ser este esfuerzo personal, de organización y de obligaciones creativas semanales en las condiciones de su época. Sabemos que muchas de estas interpretaciones fueron ejecutadas por grupos de cantores e instrumentistas que no siempre tenían el nivel técnico y de virtuosismo exigido por la música.

Bach, el pedagogo

Una de las facetas más importantes de J.S. Bach fue su función de Maestro.

Creó un número importante de obras pedagógicas y didácticas como fueron los libros para teclado dedicados a su esposa Anna Magdalena, los pequeños preludios y fugas, las invenciones a dos y tres voces y El clave bien temperado, donde demostró que podían utilizarse todas las tonalidades mayores y menores (BWV 772-994). También su música para órgano (BWV 525-771) es un manual para conocer y estudiar el instrumento en el cual se destacó por su virtuosismo y capacidad de improvisar. Carl Philipp Emanuel Bach afirma que su padre, a través de estas obras, ideó nuevas formas de digitación a fin de lograr una mejor interpretación del entramado contrapuntístico.

Las Suites para instrumentos solistas: violín, cello y laud (BWV 995-1013) y para grupos de cámara (BWV 1014-1040) requieren de profundos conocimientos técnicos instrumentales para lograr interpretarlas exitosamente.

Como Maestro de composición pudo enseñar a sus alumnos a través de obras como el Arte de la Fuga y la Ofrenda Musical (BWV 1072-1080) las posibilidades de desarrollo de un tema y sus múltiples y posibles combinaciones contrapuntísticas.

El estilo de Bach

La música de Bach nos impresiona por el uso magistral de la polifonía conjuntamente con un lenguaje armónico audaz y muchas veces impredecible; por la originalidad, belleza y expresividad de sus temas musicales que se adecúan en los distintos contextos tanto instrumentales como vocales; por la perfecta arquitectura y el equilibrio formal de sus obras y por el mensaje teológico de muchas de ellas. Sabemos también que J.S. Bach leía con facilidad grandes partituras y tenía un fino oído musical además de poseer una habilidad única para la improvisación.

Es una tarea compleja caracterizar el arte composicional de Bach, pero esta otra frase de su obituario plasma de manera concisa y emotiva sus logros más importantes:

Si alguna vez un compositor mostró la polifonía en su mayor fuerza, sin duda fue nuestro difunto Bach. Si alguna vez un músico empleó los secretos más ocultos de la armonía con el arte más hábil, sin duda fue nuestro Bach. Nunca nadie mostró tantas ideas ingeniosas e inusuales como él en piezas elaboradas que de otra forma se asemejarían a áridos ejercicios de artesanía” (7).

Catalogar la Obra de J.S. Bach. Una historia

El objetivo de un catálogo musical es ordenar y numerar de acuerdo a diferentes criterios la obra de un compositor, bien sea cronológicamente en relación a la composición de cada pieza o a su estreno; o agrupándolas por géneros. También puede organizarse de acuerdo a la localización de los manuscritos o copias originales en Bibliotecas y Archivos.

La invención de la imprenta en 1450 por Johannes Gutemberg permitió la publicación de obras musicales de compositores como G.P. da Palestrina, Tomás L. de Victoria y Claudio Monteverdi, entre otros, abriendo así un nuevo capítulo en la conservación y difusión de este patrimonio artístico y facilitando la elaboración de catálogos. En el siglo XVII ya comienza a utilizarse la denominación ‘opus’ para organizar numéricamente las obras publicadas o compuestas, trabajo que correspondió en la mayoría de los casos a los editores. Otros catálogos elaborados en el siglo XX utilizan denominaciones como:

KV (Köchel Verzeichnis) para la obra de Mozart; HMV para la obra de Händel; o Hob. (Hoboken Verzeichnis) para la obra de Haydn, etc…

No hay pues un criterio uniforme en la organización de un catálogo.

El trabajo musicológico, sobre todo en los últimos 100 años, se ha llevado a cabo con gran profesionalismo y minuciosidad y gracias a esta investigación continua podemos conocer hoy el maravilloso pensamiento musical de épocas pasadas e inferir cómo se interpretaba y qué función tenía la música.

J.S. Bach no numeraba sus partituras, más bien las guardaba en carpetas, dependiendo para qué ocasión se componían o a quien iban dedicadas. Las clasificaba de acuerdo a su función: música para la liturgia, para la enseñanza, instrumentales o de uso personal. Cuatro años después de su muerte se publicó un obituario póstumo conocido como la ‘Necrología de Bach’ el cual se encontró en la Musikalischen Bibliothek de Lorenz Christoph Mizler (8), quien dirigía una Sociedad Musical de la cual Bach había sido miembro desde 1747. Esta ‘Necrología’ u ‘Obituario’ ha sido un instrumento decisivo en la investigación Bachiana.

Los primeros biógrafos de J.S. Bach, Johann Nikolaus Forkel (Alemania 1749-1818) (pub. 1802) y Phillip Spitta (Alemania 1841-1894) (pub. 1873), se basan ampliamente en esta fuente. El primero tuvo la ocasión de conocer a Carl Philipp Emanuel Bach y a Agricola y obtener de ellos información de primera mano; Spitta, por su parte, si bien utilizó otras fuentes, reconoce que la ‘Necrología’ fue fundamental para su obra. Trabajos posteriores han ahondado con mayor detalle en la vida y obra de J.S. Bach, señalando inexactitudes en estas publicaciones tempranas, siendo hoy en día la obra de Christoph Wolff,

J.S. Bach; The Learned Musician (9) (publicado en el año 2000 con motivo de la conmemoración de los 250 años de su muerte), uno de los libros más confiables y exhaustivos.

Durante 50 años después de su muerte acaecida en 1750, la música de J.S. Bach fue desplazada por el nuevo ‘estilo galante’ (10). No era común en los siglos anteriores al siglo XX interpretar la música de épocas pasadas. En el tiempo de Mozart, Haydn y Beethoven no había mucho interés en seguir escuchando música ‘pasada de moda’, especialmente porque no era asequible y en el caso de las cantatas de Bach los cambios en la liturgia introdujeron nuevas prácticas musicales.

Los hijos de J.S. Bach fueron quienes heredaron gran parte de sus manuscritos, pero no todos los conservaron con el mismo celo. Como ya dijimos antes, fue su hijo C.P.E. Bach quien mostró mayor interés en preservar la memoria de su padre y sus archivos, publicando en 1784-87 los Corales a 4 voces para la editorial Breitkopf und Härtel.  Otro de sus hijos, Wilhelm Friedemann, en momentos de dificultades económicas, vendió algunos de los manuscritos de las Cantatas y lamentablemente así lo hicieron también algunos de sus alumnos, quienes poseían parte de este legado.

El renacer de la obra de J.S. Bach

Una figura fundamental en la reunificación del archivo de la obra de J.S.Bach fue Daniel Itzig (1723-1799), un comerciante judío de la Corte de Federico el Grande que veneraba la figura del maestro. Su hija, Sara Itzig-Levy (1761-1854, tía abuela de Felix Mendelssohn, alumna de W.F. Bach y distinguida clavecinista y mecenas de C.P.E. Bach), se convirtió en una gran coleccionista de los manuscritos de Johann Sebastian. Posteriormente, Abraham Mendelssohn, banquero y filántropo, se casó con la sobrina de Sara Itzig, y de esta unión nacieron Felix, Fanny y Rebecka (los dos primeros reconocidos compositores). Él compró a Sara la colección de las obras de J.S.Bach y las donó a la ‘Berliner Singakademie’, una sociedad coral de amantes de la música como muchas que nacieron también en Inglaterra y otros países europeos a finales del siglo XVIII, fundada por Carl F.C. Fasch. Hasta ese momento a J.S.Bach  se le recordaba principalmente como un gran maestro y un genial virtuoso del órgano y del clave.

Otra figura importante fue el barón Gottfried van Swieten (1733-1803), quien poseía una amplia biblioteca con las obras de Händel y Bach y pasó este legado a los compositores de la Escuela Vienesa. Por ello Mozart y Beethoven fueron profundos admiradores de la obra de Bach, sobre todo de los 48 Preludios y Fugas del Clave bien Temperado que estaban ya publicados para la época en Bonn, Zurich, Vienna y Leipzig, y reimpresos en Londres en 1801. Para el año 1802 cuando aparece la primera biografía escrita por Forkel, Über Johann Sebastian Bachs Leben (11)  (Sobre la vida de J.S. Bach), pocas de sus composiciones habían sido publicadas.

El pensamiento romántico, particularmente en Alemania, se nutrió del sentimiento nacionalista del siglo XIX que buscó revivir el legado de sus ancestros y sin duda J.S. Bach representó uno de estos íconos. Gradualmente, una nueva generación de amantes de su música fue emergiendo, estudiándola y copiándola con dedicación y muchos intelectuales e historiadores comenzaron a buscar sus manuscritos y a organizarlos. El interés por redescubrirla y promoverla fue creciendo y la ‘Berliner Singakademie’ lideró los  montajes de obras sinfónico corales.

En la casa de los Mendelssohn y de los Devrients se estudiaba la música de Bach con meticulosidad, razón por la cual el joven Felix Mendelssohn (1809-1847) de 20 años de edad abordó con audacia y conocimiento el montaje y la dirección en 1829 de la Pasión según San Mateo (que no había sido escuchada desde la época de Bach). Este re-estreno con la ‘Berliner Singakademie’ constituyó un hito fundamental en el proceso conocido como el ‘Bach revival’ (el renacer de Bach). Luego, en 1833, interpretó la Pasión según San Juan y partes de la Misa en si menor. Posteriormente otros centros musicales siguieron esta iniciativa.

Esto trajo como consecuencia que diversas casas editoriales se interesaran por comenzar a imprimir y difundir la música de este gran genio. Se editaron entonces el Magnificat en 1811, la Pasión según San Mateo en 1830, la Misa en si menor (parcialmente) en 1833 y en su totalidad en 1845; la Pasión según San Juan (completa con partes orquestales) en 1834, muchas cantatas y otras obras para teclado entre 1803 y 1850. En materia de interpretación el crítico Johann Friedrich Rochlitz (1769-1842) escribió diversos artículos que aparecieron en el Allgemeine musikalische Zeitung (Periódico general de música). Posteriormente más de 200 libros fueron publicados sobre su vida y legado, siendo uno de los más emblemáticos el del médico y organista alemán Albert Schweitzer (1875-1965), quien propuso una visión personal interpretativa menos romántica de la música para órgano del Maestro y señaló los múltiples elementos retóricos en sus obras sacras.

En 1850 se forma la sociedad Bach-Gesellschaft para recolectar, promover y editar el legado musical de J.S. Bach, trabajo que pudo completarse al cabo de 50 años.  En 1900 se funda en Berlín la ‘Neue Bachgesellschaft’ (Nueva Sociedad Bach) como continuación de la anterior, con nuevos proyectos como fueron los Bach-Jahrbuch (Anuarios Bach), Bachfeste (Festivales Bach) y la fundación del primer Museo Bach en Eisenach. En 1950, con motivo del Bicentenario de su muerte y a partir del Catálogo de Schmieder (BWV), las editoriales Bärenreiteren Kassel (1951) y la Deutscher Verlag für Musik en Leipzig (1954) comenzaron a realizar conjuntamente la Segunda Edición de la Integral de sus obras.

Este riguroso trabajo histórico-crítico y fiel a los originales (ed. Urtext) se completó en 2007. Constituye hasta hoy la edición más confiable.

En Venezuela tenemos el privilegio de contar con ambas Ediciones. La primera de ellas (BG) llegó al país por iniciativa del Maestro Juan Bautista Plaza para su cátedra de Historia y Estética de la Música que dictó durante más de 30 años en la Escuela de Música José Angel Lamas; la segunda (NBG) fue donada por la Internationale Bachakademie Stuttgart a la Academia Bach de Venezuela en 1992, año en el cual se interpretó la Misa en si menor bajo la dirección del afamado especialista en la música de Bach Helmuth Rilling.

El renacer de la obra de Bach fue el primer ejemplo de una entusiasta investigación musicológica que abrió las profundidades de la tradición musical occidental a las audiencias modernas.

El catálogo BWV

El BWV es un catálogo organizado por categorías de obras y dentro de cada categoría el orden de las obras iniciales obedece a la secuencia de las publicaciones de la BG y de la NBG. El criterio cronológico no fue utilizado. Este catálogo fue encargado por la Editorial Breitkopf und Härtel, teniendo como base un trabajo preliminar de 12 años realizado por Johannes Wolgast y Paul Rubardt conjuntamente con Wolfgang Schmieder. La obra estaba lista para su impresión y fue destruida en el bombardeo de Leipzig en 1943, y gracias a algunas planchas conservadas el trabajo fue retomado por Schmieder y terminado en 1950 para ser presentado con motivo de la conmemoración de los 200 años de la muerte del compositor.

Wolfgang Schmieder (1901-1990) fue un musicólogo alemán con un vasto legado de publicaciones y artículos. En el discurso que pronunciara Kurt Dorfmüller con motivo de los 65 años de vida de Schmieder, encontramos una semblanza de este hombre sencillo, acucioso, metódico, honesto, muy querido y admirado por sus colegas (12).

El Catálogo consta de 1.128 obras agrupadas en tres secciones:

-La Música Vocal (1-524)

  • 1-200 Cantatas religiosas
  • 201-215 Cantatas profanas
  • 216-224 Otras cantatas
  • 225-231 Motetes
  • 323-242: Misas
  • 243: El Magnificat
  • 244-247: Pasiones
  • 248-249: Oratorios
  • 250-438: Composiciones corales
  • 439-524: Lieder y Arias

-La Música instrumental (525-1080)

  • 525-771: Obras para órgano
  • 772-994: Obras para clavecín
  • 995-1000: Obras para laúd
  • 1001-1013: Obras para solistas instrumentales
  • 1014-1040: Música de cámara
  • 1041-1071: Conciertos
  • 1072-1080: Obras de contrapunto (BWV1079 ‘Ofrenda Musical’ y 1080 ‘El Arte de la Fuga’, inconclusa)

-Obras encontradas después de 1950 (1081-1128)

En el catálogo aparece primero el título y el número BWV, en algunos casos la fecha de composición y los intérpretes. En el caso de las Cantatas se coloca también la posición dentro del Calendario Litúrgico.

Por ejemplo:

Christ lag in Todes Banden BWV 4 Kantate am Osterfest (Feria Paschatos)

Soli: S, A, T, B. Chor: S, A, T, B. Instr.: Cornetto; Tromb. I, II, III; Viol. I, II; Vla. I, II; Cont.

(Cristo yacía en los lazos de la muerte BWV 4.  Cantata para la Fiesta de Pascua de Resurrección)

Cuando existen varias versiones de la misma obra se señala al final del número con una letra indicando así la versión.

Por ejemplo:

243   Magnificat. Segunda Edición en Re mayor

243ª Magnificat Primera Edición en Mi bemol mayor

Encontramos también la abreviatura Anh la cual significa Apéndice y está organizada así: Anh. 1-23 agrupa obras perdidas y fragmentarias, Anh. 24-155 obras dudosas y Anh. 156-189 las que no corresponden a J.S. Bach.

En los últimos 70 años han ido apareciendo otras composiciones que han sido debidamente catalogadas, pero también se ha podido demostrar que algunas otras acreditadas a Bach no fueron compuestas por él.

Johann Sebastian Bach / SAXON
STATE AND UNIVERSITY LIBRARY
DRESDEN

Nuevos recursos digitales

La investigación y difusión de su música ha continuado de manera ininterrumpida y con mucha mayor celeridad. Contamos hoy en día con excelentes recursos digitales como por ejemplo el ‘Bach Digital’ una extraordinaria herramienta, permanentemente actualizada, con copias de facsímiles, enlaces a otros trabajos de investigación, etc (13), donde no sólo aparecen las obras de J.S Bach, sino también las de otros miembros de su familia. Esta iniciativa del musicólogo Uwe Wolf y de la Bachakademie Stuttgart fue desarrollada por el Bach-Archiv en cooperación con varias universidades alemanas.

Por otra parte, la Bach Cantata website (14) es un excelente sitio web donde encontramos todas sus obras vocales, discografía, artículos y reseñas.

La figura de J.S. Bach en el panorama musical venezolano

No sabemos si nuestros músicos de la Escuela de Chacao, fundada por Pedro Palacios y Sojo en el siglo XVIII, tuvieron referencias sobre algunas de las obras de J.S. Bach, pero sabemos que a través de las partituras de Pergolesi y otros contemporáneos el legado musical bachiano llegó a nuestra tierra.

En el siglo XX, el Maestro Juan Bautista Plaza en su cátedra de Teoría y Solfeo enseñaba a sus discípulos la lectura a primera vista utilizando el libro de las corales de Bach. En los años 60 la Maestra alemana Ruth Gosewinkel funda la Asociación Música Antigua, la cual se dedicó fundamentalmente a interpretar las obras sinfónico corales fundamentalmente de Bach, haciendo las primeras audiciones en el país de muchas de ellas.

Uno de los más estudiosos y eruditos intérpretes de la obra para teclado ha sido el Maestro Abraham Abreu, quien ha dedicado su vida entera a la difusión y enseñanza de este legado. Podemos también recordar a los Maestros José Francisco del Castillo, Maurice Hasson, Florian Ebersberg, entre otros, quienes difundieron sus conciertos y música de cámara.

En 1987 Alberto Grau realizó el montaje de la Pasión según San Mateo, traducida al castellano (Ed. Ricordi) y formó una generación de directores jóvenes que llevaron esta grandiosa obra a diferentes lugares del país.

En el año 1992 el Sistema Nacional de Coros y Orquesta Juveniles de Venezuela junto con la Fundación Schola Cantorum de Venezuela fundaron la Academia Bach conjuntamente con la Internationale Bachakademie de Stuttgart, lo cual ayudó al estudio y difusión de la obra de J.S Bach por las nuevas generaciones de jóvenes músicos durante casi 20 años.

Epílogo

El entusiasmo y el amor por la figura de J.S. Bach y su obra, a 270 años de su muerte, siguen vigentes a través del estudio musicológico y las nuevas ediciones, de las innumerables interpretaciones y grabaciones, de la creación de nuevas obras inspiradas en esta herencia, la ha permeado inclusive la música no académica y proyectándola a los más diversos escenarios.

Su legado trasciende las vicisitudes de la historia y se sitúa por encima de la existencia humana misma.

Autor: María Guinand

Leer más en:Papel Literario

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